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El conejo se presentó ante Dios para pedirle que lo haga crecer más. Entonces Dios acepto esa propuesta pero con la condición de que le consiga tres cosas: el diente de león, las lágrimas del tigre y las plumas del águila.
Para cumplir el conejo comenzó a caminar por el bosque, lo encontró al león y le dijo: tío, estoy con hambre, súbase a esa planta de coco y cuando estuvo en la mitad de la planta, el conejo le grito, tío león arrójese que viene el cazador y lo va a matar y el león se lanza del árbol y muere, entonces el conejo le saco el diente. El conejo sigue caminando y encuentra al tigre y le dice: tío tigre mí sentido pésame lo han matado a mi tío león; entonces el tigre comenzó a llorar y el conejo saco un frasco y recogió las lágrimas, diciendo estas lágrimas no deben caer al suelo. Luego el conejo sale a darse al sol, el águila lo ve y baja a comérselo en ese instante estira la mano y le saca las plumas y corre.
El conejo teniendo las tres cosas se presentó ante Dios llevando lo que le pidió, Dios al ver esto se sorprendió y dijo si con ese porte es tan astuto, que será si lo hago más grande, y sólo le aló las orejas, y es por esta razón que el conejo tiene las orejas grandes y el cuerpo pequeño.
Fuente: El Cantón Calvas y su Proyección al Desarrollo, escrito por el Dr. Manuel Francisco Alberca Troya y Dra. Elsa María Prieto Rojas.
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